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La promoción de la inclusión social y el respeto por la diversidad en los entornos de la primera infancia

Los valores de la inclusión social y el respeto por la diversidad siempre han sido cruciales para la misión de la Fundación Bernard van Leer, que trabaja para ayudar a los niños más pequeños social y económicamente desfavorecidos. Estos valores también desempeñan una función importante en nuestras otras dos áreas de trabajo (“Fortalecimiento del entorno de cuidado del niño” y "Transiciones exitosas: el continuum desde el hogar a la escuela”). ¿Por qué hemos sentido la necesidad de dedicar a estos valores un área de trabajo en sí misma?

La respuesta se divide en dos partes. En primer lugar, el ritmo del cambio social se está intensificando: en la actualidad, las sociedades de todo el mundo están cambiando más rápidamente que nunca y están cada vez más diversificadas. El cambio social siempre ha tenido la capacidad de percibirse como una amenaza para aquellos que se aferran al statu quo, lo que puede crear resentimiento o miedo ante la percepción de intrusos y dar como resultado actitudes que van desde un cierto prejuicio hasta profundos estigmas. Incluso cuando la violencia cesa, la discriminación resultante puede enraizarse fácilmente en las estructuras sociales.

En segundo lugar, cada vez existen más pruebas de que los valores de la inclusión social y el respeto por la diversidad son más aplicables a la primera infancia de lo que generalmente se había creído en el pasado. Cada vez sabemos más acerca de cómo los niños pequeños aprenden de las experiencias de los estigmas y la discriminación (y de cómo las actitudes que subyacen a los prejuicios y a la discriminación se forman en los primeros años de vida). Intervenciones específicas en la primera infancia han mostrado que desvían el desarrollo de la injusticia y los prejuicios en los niños pequeños.

Las dos corrientes de inclusión social y respeto por la diversidad están estrechamente ligadas. La inclusión social tiene que ver con la ciudadanía, el estatus y los derechos. El respeto por la diversidad tiene que ver con el sentimiento de pertenecer a un sitio y de aceptación mutua. Las dos corrientes tienen una relación simbiótica, reforzándose mutuamente y reflejando el ideal de que todos los ciudadanos contribuyan y participen activamente en sus entornos, disfrutando de la plena ciudadanía y de un sentido seguro de pertenencia.

Sin embargo, ambas tienen ángulos de enfoque distintos. Los programas de inclusión social abordan el problema de la discriminación estructural (que implica las barreras basadas en la posición socioeconómica, las creencias políticas, el origen étnico u otras características) que impide a los niños pequeños obtener un acceso igual y justo a los recursos y los servicios que son conductivos para su desarrollo y bienestar.

Los programas de respeto por la diversidad fomentan las actitudes positivas y reconocen las necesidades de aquellos que son diferentes. Y esto va más allá de los derechos legales, es decir, en el comportamiento social diario tanto de niños como de adultos. A través del respeto por la diversidad, nuestro objetivo es fomentar la conducta prosocial, las interacciones abiertas y receptivas, la concienciación social (incluidos los efectos de los prejuicios y la discriminación). El respeto por la diversidad incorpora el compromiso imaginativo con las realidades del otro (a través de, por ejemplo, el relato de cuentos, el dibujo y el teatro), así como el desarrollo de las habilidades de toma de posturas, negociación, el control de la ira y la resolución de conflictos.

Nuestro trabajo para la inclusión social y el respeto por la diversidad encaja de lleno dentro del marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que apoya el derecho de todos los niños a crecer en entornos caracterizados por la igualdad, libres de cualquier forma de discriminación por motivos de "raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política u otra, nacionalidad, etnia u origen social, poder adquisitivo, discapacidad, estatus por nacimiento u otro" (Artículo 2).

A pesar de los riesgos de desigualdad y discriminación que conlleva, la creciente heterogeneidad de las sociedades también puede ofrecer a los niños pequeños oportunidades positivas para la exploración y el intercambio cultural. Creemos que si exponemos a los niños a entornos inclusivos y respetuosos durante sus primeros años se facilita el desarrollo de resultados positivos y duraderos. Mediante el trabajo con los líderes de las comunidades, los profesionales del campo de la atención infantil, los padres y los niños, nuestro objetivo es crear “lugares de reunión” y “espacios comunes” donde se valore de forma práctica la participación igualitaria y el respeto por la diversidad. Esto puede ayudar a contrarrestar los efectos inmediatos de la discriminación y los estigmas contra los niños pequeños y sus familias y, a largo plazo, puede contribuir al desarrollo de sociedades más integradas y socialmente cohesivas. Además de lograr un efecto positivo en el desarrollo de los niños, estos “lugares de reunión” y “espacios comunes” pueden servir como modelos de inclusión social y crear las bases desde donde salvar las barreras estructurales.

Al igual que con todo el trabajo llevado a cabo por la Fundación, avanzamos de forma continua para abarcar la práctica, el conocimiento y la política. Nuestra prioridad es desarrollar unos entornos positivos para la primera infancia, formar y apoyar a los educadores y a otros profesionales de la primera infancia sobre esos entornos, aumentar la concienciación sobre las necesidades de los niños pequeños, fomentar la importancia de la participación de las familias en la toma de decisiones y entrega de servicios, e integrar los proyectos y los programas en las redes de las comunidades. Somos conscientes de que las políticas para la primera infancia deben estar relacionadas con las circunstancias políticas, económicas y las reformas sociales (ancladas en su contexto social). Y también que, cuando implican a padres, familias y comunidades, son más susceptibles de conducir a un cambio social más amplio.

Recopilaremos información y documentaremos las experiencias y las lecciones aprendidas durante nuestro trabajo de forma que podamos profundizar en cómo este área produce un impacto sobre el bienestar de los niños pequeños. La generación de conocimiento incluye el análisis de programas para reducir la discriminación y promueva el respeto mutuo. También hemos incorporado una Iniciativa Conjunta de Aprendizaje sobre Niños y Divisiones y Étnicas como estrategia para descifrar cómo los objetivos de la inclusión social y el respeto por la diversidad son interpretados en programas y servicios para la primera infancia. Esta Iniciativa valorará intervenciones actuales en el campo de la primera infancia y desarrollará y probará enfoques innovadores para promover la inclusión y las actitudes positivas hacia la diversidad en los niños pequeños y en aquellos que influyen sobre su entorno.

A su vez, la generación de conocimientos se utilizará para la incidencia política e influir así sobre los responsables de la formulación de políticas acerca de los programas potenciales para la primera infancia que contribuyen al desarrollo de sociedades cohesivas y respetuosas.

A largo plazo, el objetivo de nuestra visión orientadora es la promoción de sociedades más igualitarias, donde todos los ciudadanos dispongan de oportunidades para la participación activa y la inclusión, y donde todos los niños disfruten y contribuyan a las interacciones positivas, la empatía y el respeto.